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A ciglio asciutto



No vayan a creer que ando buscando lecturas conmemorativas. Lo que pasa es que me las encuentro. En el Día del Escritor, me pareció  apropiado el siguiente texto.  Me lo encontré anoche, cuando aún no sabía que hoy se celebraba el Día del Escritor. En serio. 
Apenas me felicitaron supe que lo más importante era jugar con el blog. Llegar de clases, corriendo, y postear las palabras de Italo Calvino, según las recuerda Manuel Muchnik:

 "¿Leíste Tiempo Cero?", le pregunta Calvino. "Sí, Italo, tú sabes que tus libros me interesan, pero déjame que te diga una cosa, si no te importa". Mario Muchnik todavía no era editor, era físico. "Me divirtió, sí, como las Cosmicómicas, pero todos estamos esperando de ti una gran novela, como El barón rampante. Entonces Calvino se pone serio, se ve que se está cabreando y dice: "¿Y por qué se espera eso de mí? ¿Por qué debo escribir una gran obra? A lo mejor ya escribí mi gran novela. ¿Dónde está escrito que yo pueda escribir cada vez mejor? A lo mejor ya he escrito todo lo que tenía que escribir, a lo mejor todo lo que escriba de ahora en adelante va a ser peor. ¿Quién te dijo a ti, quién le dijo a nadie, que las cosas, que el mundo, deben ir cada vez mejor? A lo mejor las cosas tienen que ir a peor, van a peor, el mundo no progresa sino que regresa. Y sabes una cosa, Mario, es que vaya como vaya, no hay que derramar una lágrima. A ciglio asciutto, con las pestañas secas". La conversación terminó, y tan amigos. (1)

Feliz día del escritor, a quien escribe.

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(1) Extracto de Cenar con Mario Muchnik, de Juliana González-Rivera, para Revista Malpensante.

Mientras tanto (3)

Fragmentos del texto de Alma Guillermoprieto, leído en la clausura del Foro Centroamericano de Periodismo 2011, organizado por el diario virtual El Faro. Vía: Revista Malpensante (n°120)

Nunca he sido de los que creen que el periodismo sirve para cambiar el mundo. Mi experiencia personal es más bien que el periodismo sirve para muy poca cosa. Después de ese viaje a Cinquera escribí puntualmente lo que ví y escuché (...) Con el tiempo fuimos cientos los periodistas que desde Nicaragua, desde El Salvador, desde Guatemala, describimos para el mundo atrocidades sin límite, día tras día, año con año, y ni se detuvieron las matanzas ni se paró la guerra, ni hubo un muerto menos como consecuencia de nuestro trabajo.

(…)

Déjenme aclarar, además, que tampoco creo que tenga obligación alguna de hacer, o ser, o creer, cualquier cosa. No creo que los intelectuales tengamos la obligación de dar testimonio de nuestro tiempo, ni los artistas la obligación de reflejar la realidad en su arte, ni siquiera los obreros la obligación de tener conciencia de clase. Ni los chicanos de hacer estudios chicanos ni los mexicanos de bailar el jarabe tapatío, ni las tamaleras de cocinar tamales enraizados en su auténtica tradición cultural. No soy militante, y creo firmemente en un periodismo alejado de todos los ismos. No creía lo mismo cuando llegué por primera vez a este país, por cierto. Es una convicción ganada a pulso. ¿Para qué, entonces, hacer periodismo? A falta de militancia y en ausencia de la obligación moral en abstracto, ¿por qué seguir en el oficio?

En mi caso personal, para satisfacer una curiosidad inagotable, para entender el mundo, o la porción del mundo que me ha sido dado ver, y para vivir una aventura maravillosa (…). Para mí –hablo solamente por mí–, una parte importante de esa aventura es el placer de la mirada, el placer del asiento en primera fila ante el gran teatro del mundo (…) Pero a esa mirada, que es quizá la principal herramienta de nuestro oficio, toca pulirla, refinarla, cultivarla, disciplinarla.

Voy a tratar de ser un poquito menos lírica y más clara(…) La objetividad no existe. Cada uno de nosotros llega al lugar de la reportería desde su propia historia, y llega con su propia personalidad, y con todos sus conocimientos, o falta de ellos, y todas sus ilusiones o prejuicios a cuestas. Lo que le transmitimos a nuestra lectora inevitablemente reflejará quiénes somos y de dónde venimos. (…) Entonces, para poder equilibrar, es importante saber quiénes somos, conocernos a nosotros mismos, reconocer los prejuicios y las pasiones con que salimos a reportear. No ser objetivos, puesto que es imposible, sino equitativos, y decir, implícitamente: “Lo que ustedes están leyendo no es la realidad, es mi experiencia de la realidad el día de hoy, y he tratado de presentarles, lo mejor que pude, una visión completa de ella”.

En lo que a veces llamamos crónica y otras veces narrativa no-ficción hay mucha más libertad para dejar clara nuestra presencia a través del uso de la ironía, de los adjetivos y los adverbios, del humor, de aquello que llamamos la voz de la autora –o sea, la manera característica en que narramos lo que nuestros ojos vieron– (…) Todo está en la voz, que algunos llamarían estilo, pero que yo prefiero llamar voz. El estilo parece una cosa superpuesta, adquirida, como un abrigo muy fashion, pero la voz refleja lo que somos y lo que sentimos.

(…) un buen editor sabe enseñar a sus reporteros a reírse de sí mismos con cariño y sin sacar sangre, y (que) los editores que se apasionan tanto como su autor por un texto son colaboradores indispensables de un buen reportaje. Y otra más: todos sabemos que en América Latina los buenos editores son más preciosos que un rubí y mucho más escasos. He aquí tal vez la gran ausencia que hay que suplir para lograr que el periodismo latinoamericano dé el gran salto hacia la madurez. Hacen falta grandes dueños de medios –dueños idealistas, apostadores, arriesgados, patriotas, inclaudicantes, sagaces, implacables, soñadores y buenos para la grilla–. Y hace falta que nombren editores de su mismo talante y que les den vía libre para hacer el periodismo del mañana. En papel o en virtual, poco importa el medio. (…) Aquí estamos todos discutiendo no solo cómo hacer mejor reportería y escribir textos mejores, sino cómo hacer el periodismo de mañana, y eso necesariamente pasa por los editores y los dueños de medios. (…) no se necesita empezar con proyectos grandes y lujosos, y (que) de pronto, ante una realidad tan incierta, frente a una tecnología tan arrasadora y tan cambiante, hasta sea mejor, tal vez, empezar con proyectos muy modestos.
+ Lee el texto completo aquí.

Mientras tanto (1)


"—Era un trabajo miserable porque es como estar casado con una mujer rica que te mantiene y tú estás enamorado de otra. Tú eres un rebelde y voluntarioso y llega el cliente y te dice dónde pones las comas y tienes que decir que sí. Por eso me encargué escrupulosamente de nunca destacar mucho. Lo único que quería era sacar un dinerito mientras escribía mejor. Si quieres insultarme llámame publicista.

Soportó trabajar tres años en la agencia, y después se hizo freelance. Si iba a ser puta, mejor libre en su propia banqueta, que sujeto a las reglas del burdel. Ya le había tomado la medida al trabajo: iba a juntas con los clientes a que lo briefearan, llegaba a su casa, escribía lo necesario, "le jalaba al agua" y se iba al reventón rockero. Lo que cobraba era dinero malhabido, ganado a costillas de su sueño de escritor y se le quemaban las habas por gastarlo.

—En las juntas yo hacía un análisis del cliente. Iba calándolo exactamente como haría una puta, a ver qué le gustaba y cómo iba a acabar más pronto, para que viniera el siguiente. Si quería meter a su hija o a su mamá a la campaña, me daba igual. Terminaba, me hablaban para el reventón, y ahí te ves. "
Fragmento de Intrucciones para el juego de Xavier Velasco, entrevista realizada al escritor, por Emiliano Ruiz Parra para la revista Gatopardo, Febrero 2011.

PD: Feliz día del diseñador gráfico, y eso.

Fusionados (Viernes,15/04)



Convencida de que la criogenización ha dejado de ser una opción viable, para esperar que algunas cosas - esa figuras amorfas que llamamos: cultura, arte y sus espacios supuestos- funcionen como deberían, decidí unirme al proyecto de Aarón. Este artista urbano maracayero fue quien autogestionó una reunión de talento, proveniente de seis estados de Venezuela, y la definió como Fusionados, un espacio para encontrarnos, (re)conocernos, sin caretas y sin limitaciones. Esta, sí, es una reunión de artistas pero también es una invitación para que, sin tanto estigma académico ni pose, cualquier persona se acerque y se familiarice con lo que hacemos.

Decir jóvenes artistas me hace cierto ruido; pero, es verdad, aún no le robamos oxigeno a nadie. Los invito sin el argumento de la juventud ni otras lloronas. Lo hago porque estoy convencida de que eventos como estos deberían dejar de lucir como rarezas. Los invito, por las mismas razones por las que yo voy: porque necesitamos acomodarnos entre las buenas ideas. Además, los poetas, con quienes compartiré, me parece que escriben del carajo, así mismo.

Aarón me va a matar, pero escribió por ahí, sobre Fusionados:
El arte y la literatura son el espíritu de los pueblos. Su comprensión y entendimiento hacen al sujeto más fértil, más libre –como dijera Martí- porque le da alas: las de la imaginación. Pero para transitar por estas aceras y callejones hace falta una visión realista del mundo, tener una finalidad comunicativa y demócrata expresada mediante mil recursos, o simplemente uno.
(...)
Fusionados nace de una simple y sencilla necesidad de unificarnos, una meta patente de agrupar empeños y asuntos activos de creadores inquietos por destaparse en una sociedad que pareciera a ratos estar dormida o simplemente en coma.
- Aarón Almeida Holmquist
-No le cuentes nada a un bloguero-

La sobreestimación es un accidente en el que recaigo






la sobreestimación es un accidente en el que recaigo
no te dejo un rompecabezas de sintagmas
es así
he querido como un gato
como un perro
y amé

yo puedo recuperarme de todo
menos de ese dolor en el pecho
es lo que me va a matar a los setenta años
y tengo derecho a esa muerte
la buscaré como si fuese la última semilla

tuve esa pobre certeza
mojando las manos treinta minutos en el fregador
porque me acuerdo de lo que tuve
una vez cada vez
y me aterroriza el avance de la vida

aunque no hay necesidad
por lo menos ya no me interesa
vivo flotando y ya no vuelo
me conformo con despellejarme
porque este oficio es toda mi locura
un amante que no se aburre
que no envejece
que te da nervio
eternizando tu propia pornografía

soy radical:
la sobrestimación es un accidente en el que recaigo

la gata
la perra
la mosca que fui enamorada de ti
todas te extrañarán la vida entera

pero no hay teoría del amor posible
no la tengo
ni la quiero
sobre todo no me interesa entenderla
no soy Osho
me vale mierda

nadie necesita ese drama
necesitamos coger y pensar
pensar en otra cosa que no seamos nosotros
claro
sin dedicar la vida a enloquecer a otra gente
a odiarse por puto
digo no vale la pena
quédate si quieres quedarte
y si no te largas
no pasa nada
lo maravilloso es un momento
puedo vivir con eso
no hay por qué obsesionarse
digo con la eternidad
no hay por qué
no nosotros
que somos tan poca calma
y ya sin dientes de leche
no hay chance de resignarse ni acostumbrarse a nada

me acuerdo mucho de ti
cuando nos conocíamos
dijiste que eras feliz
que tu mujer era ella
me propuse demostrarte
que estabas diciendo idioteces de veinteañero
y por un momento
lo logré.


Perras bravas






me despertaron y me hicieron ver pájaros
me bañaron
me dieron de comer
no quise más porque si engordo
vienen los perros bravos a morderme la panza
¡Maruma!
llaman a la loba

y sale en carrera sin terminar el cuento de los hombres invisibles
Conchita ha vuelto a morder a otra negra
pero esta vez le ha sacado sangre morada y un tajo de carne
la van a encerrar y cuando grita
me balanceo y me aprieto con las manos para no orinarme
las niñas somos perras bravas
pero te despiertan para que veas los pájaros
te dan de comer no mucho
corren
dejan los cuentos sin final
conoces la sangre
y cuando quieres morder
te mandan a dormir de nuevo.

Dirás tú





dirás tú
que te olvido que no te doy
velas para mis entierros   dirás que nunca
pienso en ti
que esconderme para desesperarte es mi deporte
que te me haces
                           absolutamente dispensable
que paso de ti y te abandono      te arrecharás
pensando que estoy con otros
con los que soy más  de todo
lo que tanto te ha costado que sea
pensarás que no te digo nada
que contigo nada  es importante
                              porque no quiero pensar
cuando estoy sintiendo
que soy el gato
tú el ratón
y me estoy divirtiendo de lo lindo
creerás que si desapareces voy a escribir
que desapareciste y eso será todo
que si me muero
vas a tener que insultar a tu mujer por vez primera pensando
que siempre tuve la razón
en que su irrespeto a mi ausencia total sería el único motivo
para que la odiaras por única vez y para siempre
todo eso lo dices y lo piensas
porque te has convencido con mi ayuda de que no soy nadie
                                                                 que tu reino es mi nada
                                                                 quemideseo
es un capricho y un reto de fuerza en el que voy ganando
pero no es así y cuando lance esta pelota
te dará en la cara    te quedarás 
en tu sofá psiquiátrico
diciendo que no tienes una idea clara de cómo te sientes
aunque te esté sangrando la nariz.



Pedro y Constantina






Pedro parece un buen nombre
te empuja a no ser un Pedro más
un Pedro Pérez          dice mi hermana
para referirse a cualquiera venido a menos
si tengo un hijo
se llamará Pedro
Pedro                el refundador de algo

será también humilde común y amistoso
es infalible mi plan
conozco varios
son músicos     humoristas     escritores      doctores
no pensaron quedarse con la comodidad que supone su nombre
me simpatizan
como las Marías que se presentan agregando sus segundos nombres
todas serviles y obedecidas
condenadas a ese nombre de sirvientas

sólo un Pedro esta completamente loco
vive en una casa sin techo
con sus gallinas y el fantasma de su madre suicida
le ha dicho a la policía que mi tía lo espía
                                  que mi familia quiere matarlo
pero no me da miedo
ni el loco ni el nombre

si tengo una hija
se llamará Constantina
nadie tendrá derecho de llamarla Tina
y habrá que educarla con dureza en ese aspecto
- cuando te digan Tina                se te aflojará el carácter
y te crecerá la barriga-
eso le diré
- nadie quiere eso de las Constantinas -
será mi oración para convencerla
así como nadie querría creer
que mi Constantina no ha de ser guapa y brillante
lo será            pero si no
nada alarmante
ninguno tiene idea de cómo debería ser una Constantina
y eso le asegurará un futuro                  sino bueno
impecablemente dramático

no conozco ninguna
por eso mi empeño
he allí lo magnifico
seguro que existen pero las referencias
suelen arruinar mis fantasías
no habrá problemas
tengo un plan b
por si se atreve a ser fea y bruta

la bautizaré               le colocaré
Constantina María
como un colchón.